¿Es posible que una de las disciplinas físicas más populares del siglo XXI, practicada por millones en gimnasios y estudios de todo el mundo, tenga su fundamento en un texto que apenas menciona el cuerpo y cuyo objetivo final es la «muerte» del ego psicológico? Esta paradoja define la recepción moderna del Yoga. Mientras Occidente asocia esta práctica con la flexibilidad y el bienestar físico, su texto fundacional, los Yoga Sutras de Patanjali, constituye uno de los tratados de psicología profunda y metafísica más rigurosos de la historia intelectual de la India. Lejos de ser un manual de gimnasia, es un mapa técnico para la deconstrucción de la conciencia condicionada.
El estudio de los Yoga Sutras de Patanjali es indispensable para comprender no solo las raíces del misticismo oriental, sino también para abordar cuestiones epistemológicas sobre la naturaleza de la mente y la realidad. En una era marcada por la dispersión atencional y la crisis de salud mental, la relevancia de esta obra resurgió con fuerza, ofreciendo una metodología precisa para el cese de las fluctuaciones mentales. En este artículo, analizaremos la arquitectura filosófica del texto, desentrañando su ontología dualista y su propuesta ética, para demostrar que el Yoga clásico es, ante todo, una tecnología de la liberación espiritual.
Contexto histórico y orígenes: La sistematización del Yoga
El surgimiento de los Yoga Sutras de Patanjali no es un evento aislado, sino la cristalización de siglos de experimentación ascética en el subcontinente indio. Aunque el yoga como práctica se remonta a los tiempos védicos e incluso a la Civilización del Valle del Indo (con sellos que muestran figuras en meditación), carecía de una sistematización filosófica unificada hasta la aparición de este texto.
La cuestión de la datación y la autoría
La datación exacta de la obra es objeto de un intenso debate académico. Mientras la tradición hindú tiende a situarla varios siglos antes de Cristo, la filología moderna y el análisis comparativo sugieren una fecha entre el siglo II a.C. y el siglo IV d.C. Según el indólogo Edwin Bryant en The Yoga Sutras of Patanjali (2009), la estructura del texto sugiere una compilación que responde a las polémicas intelectuales de su tiempo, particularmente contra el budismo Mahayana.
La figura de Patanjali es igualmente esquiva. La tradición lo identifica con el gramático que escribió el Mahabhasya (un comentario sobre la gramática de Panini) y un tratado sobre medicina (Ayurveda), presentándolo como un erudito universal. Sin embargo, académicos como Liebich y Dasgupta han argumentado sobre la identidad o distinción entre el gramático y el yogui. Lo que es innegable es que el autor de los Sutras no «inventó» el Yoga, sino que lo sistematizó, organizando tradiciones orales dispersas en un sistema coherente (Darshana).
Condiciones filosóficas: La relación con el Samkhya
El contexto intelectual en el que nacen los sutras está dominado por la filosofía Samkhya, el sistema dualista más antiguo de la India. Los Yoga Sutras de Patanjali adoptan casi en su totalidad la metafísica del Samkhya, que divide la realidad en dos categorías eternas e irreductibles: Purusha (el Espíritu o Conciencia pura) y Prakriti (la Materia o Naturaleza). La innovación de Patanjali fue añadir la figura de Ishvara (un Señor o modelo de conciencia) y, sobre todo, proporcionar el método práctico (sadhana) para que el Purusha se diera cuenta de su distinción respecto a la Prakriti, algo que el Samkhya abordaba de manera puramente teórica.
Definición conceptual y marco teórico
El análisis de los Yoga Sutras de Patanjali requiere una comprensión precisa de su terminología, a menudo intraducible directamente a las categorías occidentales de psicología o religión.
Los Yoga Sutras de Patanjali se definen como una colección de 196 aforismos (sutras) que sistematizan la filosofía y práctica del Raja Yoga (Yoga Real), cuyo objetivo central es el Chitta Vritti Nirodha: la cesación o restricción de las fluctuaciones de la conciencia para que el observador repose en su propia naturaleza.
Conceptos nucleares del sistema
Para navegar por este texto, es crucial desglosar sus pilares teóricos:
- Chitta (El campo mental): No es solo la mente intelectiva, sino el complejo instrumento interno que incluye Manas (mente sensorial), Buddhi (intelecto/discernimiento) y Ahamkara (ego). Es material, parte de la Prakriti, y funciona como un espejo que refleja la conciencia.
- Vrittis (Fluctuaciones): Son los movimientos o modificaciones de la mente. Patanjali identifica cinco tipos: conocimiento correcto (pramana), conocimiento erróneo (viparyaya), imaginación conceptual (vikalpa), sueño profundo (nidra) y memoria (smriti). El yoga busca detener este torbellino.
- Drashta (El Vidente): Es el Purusha, la verdadera identidad del sujeto. El problema existencial fundamental, según Patanjali, es que el Vidente se confunde con lo visto (la mente y sus pensamientos).
Distinciones fundamentales
Es vital distinguir el «Yoga Clásico» de Patanjali del «Hatha Yoga» medieval y del «Yoga Postural» moderno.
- Raja Yoga (Patanjali): Es dualista y mental. Busca la separación (Kaivalya) del espíritu y la materia. El cuerpo es solo un vehículo que debe ser aquietado.
- Hatha Yoga (Gorkhnath/Svatmarama): Surge siglos después (X-XV d.C.). Es tantrico y energético. Busca la transmutación del cuerpo y la unión de energías (Ha y Tha).
- Yoga Moderno: Centrado en la salud física y el bienestar, a menudo ignora la metafísica de la renuncia del texto original.
Según Mircea Eliade en su obra seminal Yoga: Inmortalidad y libertad (1954), el yoga de Patanjali representa una «técnica de descondicionamiento» radical, donde se busca revertir el proceso cosmogónico de la creación para retornar al estado original de libertad no condicionada.
Desarrollo y evolución del texto
La historia de los Yoga Sutras de Patanjali es la historia de sus interpretaciones. Dada la naturaleza críptica de los sutras (frases telegráficas diseñadas para ser memorizadas), el texto es incomprensible sin sus comentarios (Bhashyas).
Periodización y transmisión
- La fase clásica (s. II – V d.C.): El texto se consolida con el comentario de Vyasa (Yoga-Bhashya), escrito probablemente en el siglo V d.C. De hecho, muchos académicos consideran que los Sutras y el comentario de Vyasa forman una unidad indisoluble, el Patanjalayogasastra. Sin Vyasa, muchos aforismos serían enigmas irresolubles.
- La fase medieval y el eclipse (s. XII – XVIII): Con el auge del Tantra y el Hatha Yoga, así como del Vedanta devocional (Bhakti), el enfoque intelectual y ascético de Patanjali perdió popularidad. Aunque figuras como Vachaspati Mishra (s. IX) y Vijnanabhikshu (s. XVI) escribieron brillantes subcomentarios, el texto pasó a ser una especialidad académica.
- El renacimiento moderno (s. XIX – Actualidad): A finales del siglo XIX, Swami Vivekananda «rescató» los Yoga Sutras de Patanjali para presentarlos a Occidente en su libro Raja Yoga (1896). Vivekananda psicologizó el sistema, eliminando muchos elementos mágicos o rituales, y lo presentó como una «ciencia de la mente» compatible con la racionalidad occidental. Este movimiento fue crucial para que, posteriormente, maestros como T. Krishnamacharya (padre del yoga postural moderno) utilizaran los Sutras como base legitimadora de sus nuevas secuencias de asanas.
Principales exponentes y estructura de la obra
El texto se divide en cuatro capítulos o Padas, cada uno abordando una dimensión específica del camino hacia la liberación.
1. Samadhi Pada (Sobre la Contemplación)
Este capítulo está dirigido a los estudiantes avanzados. Define el yoga y la naturaleza de la mente. Aquí se encuentra el famoso sutra I.2: Yogas chitta vritti nirodha. Describe los diferentes tipos de absorción meditativa (Samadhi), distinguiendo entre el samadhi con semilla (con objeto de meditación) y sin semilla (conciencia pura sin objeto).
2. Sadhana Pada (Sobre la Práctica)
Dirigido a quienes aún no pueden controlar su mente, este capítulo introduce el «Kriya Yoga» (yoga de la acción) y el famoso esquema del Ashtanga Yoga (los ocho miembros). El marco de los ocho miembros es la contribución más famosa de Patanjali:
- Yama: Restricciones éticas (no violencia, veracidad, no robar, continencia, no codicia).
- Niyama: Observancias personales (limpieza, contento, austeridad, estudio, entrega a Ishvara).
- Asana: Postura física. Patanjali la define simplemente como «estable y cómoda» (sthirasukham asanam), diseñada para la meditación, no para el ejercicio.
- Pranayama: Regulación de la respiración/energía vital.
- Pratyahara: Retracción de los sentidos hacia el interior.
- Dharana: Concentración en un solo punto.
- Dhyana: Meditación (flujo ininterrumpido de atención).
- Samadhi: Absorción completa.
3. Vibhuti Pada (Sobre los Poderes)
Este capítulo detalla los Siddhis o poderes supranormales (telepatía, invisibilidad, fuerza colosal) que surgen de la práctica intensa de la concentración (Samyama). Sin embargo, Patanjali advierte severamente: estos poderes son obstáculos para la liberación final (Samadhi), ya que pueden inflar el ego.
4. Kaivalya Pada (Sobre la Liberación)
El capítulo filosófico más denso. Explica la naturaleza del tiempo, el karma y la mente. Concluye con la descripción del estado de Kaivalya (soledad o aislamiento), donde el Purusha se separa definitivamente de la Prakriti, estableciéndose en su propia naturaleza luminosa y eterna.
Exponentes Modernos
- B.K.S. Iyengar: En Luz sobre los Yoga Sutras de Patañjali (1993), Iyengar ofrece una interpretación detallada desde la perspectiva del practicante de asanas, conectando la filosofía abstracta con la experiencia corporal.
- T.K.V. Desikachar: Hijo de Krishnamacharya, enfatizó la aplicación terapéutica de los sutras y la adaptación individual (viniyoga).
Críticas, controversias y debates contemporáneos
A pesar de su estatus canónico, los Yoga Sutras de Patanjali no están exentos de críticas académicas y filosóficas que cuestionan su originalidad y su aplicación moderna.
La influencia budista: ¿Apropiación o síntesis?
Uno de los debates académicos más encendidos es la relación entre Patanjali y el budismo. Académicos como Louis de La Vallée Poussin argumentaron que el Yoga de Patanjali es esencialmente una técnica budista adaptada al marco metafísico del Samkhya hindú. Conceptos como los Kleshas (aflicciones), la estructura de los Dhyanas (niveles de meditación) y el objetivo de cesación tienen paralelos directos en el canon budista Abhidharma. Sin embargo, la diferencia fundamental radica en el «Yo». Mientras el budismo niega la existencia de un alma permanente (Anatta), Patanjali afirma la existencia del Purusha eterno. Los tradicionalistas defienden que Patanjali sintetizó tradiciones yóguicas autóctonas que preceden incluso al budismo.
El teísmo instrumental
El concepto de Dios (Ishvara) en los sutras es controvertido. A diferencia del Dios creador y salvador de las religiones abrahámicas o del Bhakti Yoga, el Ishvara de Patanjali es un «Purusha especial» que nunca ha sido tocado por el karma o la ignorancia.
Según Georg Feuerstein en The Yoga Tradition (1998): «Ishvara en el Yoga Clásico es más un arquetipo de perfección que ayuda en la meditación, un objeto de concentración, que un Dios que interviene activamente en la salvación del devoto». Esto ha llevado a debates sobre si el Yoga es teísta o si utiliza a Dios meramente como una herramienta pragmática para la concentración.
La controversia del cuerpo y el ascetismo
Desde perspectivas contemporáneas, especialmente feministas y de la fenomenología del cuerpo, se critica el dualismo radical de los Yoga Sutras de Patanjali. El texto presenta al cuerpo y a la materia (Prakriti) como algo de lo que hay que «desenredarse». El objetivo es la cesación de la experiencia mundana, lo cual contrasta con la visión tántrica y moderna que celebra el cuerpo y la vida en el mundo. El practicante moderno de yoga a menudo se encuentra en la contradicción de practicar una disciplina que busca «embellecer y fortalecer» el cuerpo, basándose en un texto que busca trascenderlo y abandonarlo.
Apropiación cultural y comercialización
En el siglo XXI, el término Ashtanga y los aforismos de Patanjali se utilizan a menudo para comercializar estilos de fitness que tienen poca relación con la ética (Yama/Niyama) del texto. Los académicos debaten hasta qué punto la «industria del yoga» ha secularizado y despojado de significado soteriológico a una obra que estaba destinada a la muerte mística del ego, convirtiéndola en un accesorio de bienestar para el ego moderno.
Los Yoga Sutras de Patanjali permanecen como un monumento intelectual de resistencia. Frente a la tendencia humana a la dispersión y la identificación con lo efímero, Patanjali ofrece una arquitectura de silencio. Su obra no es dogmática en el sentido religioso; es un tratado empírico sobre el funcionamiento de la conciencia y el sufrimiento humano.
Aunque su metafísica dualista pueda resultar ajena a la sensibilidad holística moderna, su psicología es sorprendentemente actual. El análisis de cómo los patrones subconscientes (samskaras) dictan nuestro comportamiento y cómo la mente puede ser reentrenada mediante la práctica (abhyasa) y el desapego (vairagya) ofrece herramientas valiosas para la psicología cognitiva y las neurociencias actuales.
Volver a Patanjali hoy no significa necesariamente adoptar su visión ascética del mundo, sino recuperar la seriedad de la práctica. Nos recuerda que el verdadero yoga no ocurre en la esterilla, sino en el instante en que decidimos no reaccionar mecánicamente a nuestros pensamientos, abriendo un espacio de libertad interior. ¿Te interesa profundizar en cómo estas filosofías antiguas pueden iluminar los dilemas modernos? Te invitamos a suscribirte a la Revista Luminosita, donde exploramos la intersección entre sabiduría perenne y vida contemporánea.
Referencias Bibliográficas
- Bryant, E. F. (2009). The Yoga Sutras of Patanjali: A New Edition, Translation, and Commentary. Nueva York: North Point Press.
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- Feuerstein, G. (1998). The Yoga Tradition: Its History, Literature, Philosophy and Practice. Prescott: Hohm Press.
- Iyengar, B. K. S. (1993/2003). Luz sobre los Yoga Sutras de Patañjali. Barcelona: Kairós.
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